Bitacora BsAs-Colonia
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domingo, 3 de julio de 2011
Mapas desde el río de la Plata a Tierra del fuego
Mapa de Nicolas Sanson publicado en 1656, que muestra a la Patagonia como Terre Magellanicque.
Mapa del cartógrafo oficial del rey de España, Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, 1775.
Mapa de la Patagonia de F.A. Garnier, 1862.
Mapa publicado el 2 de mayo 2006
El cuaderno de bitácora es el libro en el que los marinos, en sus respectivas guardias, anotan el estado de la atmósfera, los vientos que reinan, los rumbos que se adoptan, la fuerza de las máquinas con que se navega o aparejo largo en los de vela, la velocidad del buque y las distancias navegadas, observaciones astronómicas para la determinación de la situación del buque, así como acontecimientos de importancia que ocurran durante la navegación. Un ejemplo, el cuaderno de bitácora que utilizó Cristobal Colón, que aunque se piense que es de tipología de diario personal, la inmensa mayoría de los historiadores dicen lo contrario.
Navegación científica en el Mar del Sur. El piloto Moraleda
(1772-1810). Rafael Sagredo Baeza
El piloto de una nave tenía la responsabilidad del trazado de la ruta a seguir por el buque
y la determinación de su posición o desviación de la misma en un instante dado. Para cumplir
su tarea debía resolver los cuatro problemas básicos de la navegación, como son establecer
la latitud, la longitud, el rumbo y la distancia. Para ello necesitaba conocer los principios de la
navegación práctica y de la teórica. Esto incluía el uso de cartas y planos, de la aguja náutica y
de la corredera; como también estar en posesión de fundamentos de cosmografía, astronomía,
saber del uso de instrumentos de reflexión y relojes marinos, así como tener conocimientos
sobre mareas, corrientes, vientos y el levantamiento de planos y cartas
Entre las obligaciones de los pilotos estaba la de llevar un diario de derrotas y observaciones, como los que ejecutó Moraleda
En la foja que da cuenta del zarpe de Cádiz en junio de 1772, el piloto representa tres
naves que, por su relato, no pueden ser otras que la propia, Nuestra Señora de la Monserrat,
y dos que salieron en conserva -en compañía o en convoy- con ella, la fragata la Industria y la
Liebre. Todas contra el fondo del puerto de Cádiz. También ofrece ilustraciones de naves en la
relación de sus salidas de Concepción hacia el Callao, y de éste para Guayaquil en junio de 1777
y 1778, de Guayaquil para el Callao en octubre de 1777, y de La Puna para Paita en febrero de
1779
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